jueves, 13 de septiembre de 2012

Las palabras del fuego



En esta hora de muda oscuridad
Cavilo sumergido en un océano de trazos primitivos
Analfabetos como en el principio de los tiempos;
Solo veo el rayo que golpea con furia
Al tótem de madera y lo llena de fuego…
Finalmente es el fuego que ilumina la noche
Que estaba muda y comienza a hablar
En un leguaje desconocido
Que pueden pronunciar mis ojos…
La lengua en boca vacía yace iletrada y gutural

El lenguaje no es invención humana
Pues ya el fuego hablaba antes que el hombre
Solo que sus palabras eran un ave surgida desde las cenizas
Que va pariendo de sus alas letras en ascuas;
Las ascuas se apagan pero queda la polvorienta letra negra
Sedienta de brasas hasta que vuelve a bajar otro rayo
Trayendo mas fuego…fuego que ilumina y sigue hablando
Como en el inicio de todo

Obra con registro de propiedad intelectual

Créditos
Música:John_Harrison_with_the_Wichita_State_University_Chamber_Players_-_05_-_Summer_Mvt_2_Adagio
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lunes, 10 de septiembre de 2012

Las manchas del Jaguar


Cuenta una antigua leyenda
Que hace mucho tiempo
Un espíritu sin cuerpo
Vagaba de senda en senda

Con la selva como casa,
En los árboles dormía
Y desde lo alto veía
A criaturas curiosas
Que marchaban presurosas
Por las rutas de la vida,
Buscaban todas comida,
Buscaban todas descanso
En algún quieto remanso
Donde quedarse dormidas

De pronto un buen día
Apareció una extraña raza
Bípeda que daba caza
A criaturas que comía;
El espíritu que se escondía
Decidió que él quería
Saber donde moraban
Los seres que caminaban
Con sus flechas y sus lanzas
Que en sus diarias andanzas
A los animales mataban

El espíritu silencioso
Fue siguiéndoles al acecho,
Caminando un largo trecho
Llegó a un lugar espacioso
Donde observó muy curioso
Construcciones de madera
Y de paja las que eran
Llamadas por todos malocas,
Eran muchas y no pocas
Las casas en que ellos vivieran

Aguardó a que el sol durmiera
Y el espíritu furtivo
Planeaba pensativo
Como entrar sin que supieran
Aquellos a los que siguiera,
Después de una larga espera
Descendió desde un gran árbol
Hacía el centro de la plaza
Y observó que en una casa
Llameaba la luz de un farol

Se acercó con gran cautela,
Se asomó por la entrada
Y observó como sentada
Una mujer en vela
Avivaba una candela
Que la casa iluminaba,
Era bella y fumaba
Una hierba misteriosa,
¡Parecía una diosa
Y el espíritu temblaba!

La belleza de aquel cuerpo
De hermosura indescriptible
Deslumbró al invisible
Que se quedó largo tiempo
Atrapado en el gran cepo
De la pasión que sentía
Y que en su interior hervía
Como el calor de una fragua
Que ni un río lleno de agua
Su arrebato enfriaría

La mujer se decoraba
Con los tintes naturales
De las más originales
Figuras que imaginaba;
En su arte dibujaba
Sobre el lienzo de la piel
Filigranas de joyel
Que a la vista deslumbraban
Y al fantasma hipnotizaban
Como perverso luzbel

El espíritu cautivo
Se acercó por la espalda
A la mujer que desnuda
Era un bocado lascivo
Y de un salto sorpresivo
Se lanzó sobre la bella
Quien como una centella
Se arrojó hacia un costado
Evitando que el osado
Espíritu la poseyera

Se inició una gran pelea
Que enfrentó a la mujer
Con aquel extraño ser
A quien pronto descubriera
Por ser ella una hechicera
Que todo podía ver;
En la lucha la mujer
Impregnó todos sus dedos
Con los tintes poseídos
De un extraño poder

Cerca del amanecer
El espectro se arrojaba
Sobre el cuerpo al que trataba
De tomar y someter,
De pronto sintió el arder
Que los dedos le dejaban
Cuando firmes le tocaban
Las manos que habilmente
Como ataque de serpiente
La guerrera le lanzaba

Al sentirse mortecino
Por el hechizo dañino
El fantasma afligido
Escapo despavorido
Y soltando un gran rugido
Se convirtió en un felino
Que en jaguar así devino
Con mil manchas en el pelo
Que le marco en aquel duelo
La misteriosa mujer
Quien así logró vencer
Al que acechó su desvelo

Obra con registro de propiedad intelectual

Créditos
Música: Xcyril_-_Introduction_premier_theme
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viernes, 7 de septiembre de 2012

Sombra


Una sombra hedionda de negrura
Galopa en bruno corcel descarnado,
El sudario desvestido de blancura
Luce amortajado;

Una luz refulgente de bruñida armadura
Ilumina de la noche la penumbra,
Una uña acerada y puntiaguda
Ciega desventura

Obra con registro de propiedad intelectual

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Música:zero-project - Path_of_loneliness
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Preguntando


¿Puedo controlar mi destino
Si por fuerzas desconocidas
Me hago errante peregrino?

¿Son las circunstancias y sucesos
Amarrados sin consulta a mi vida
Los que se devanan en mis sesos?

¿Quizá hay una mano extraña
Oculta que gobierna mi camino
Y me lleva a un incierto mañana?

¿Será una voluntad rigurosa
La que sujeta firme mi deseo
Y me refrena caprichosa?

¿Es realmente mi albedrío
El que me alegra la jornada
Llenándome el espíritu de brío?

¿O es la sombra de un desvarío
La que me carcome la entraña
Como un fantasma sombrío? 

Obra con registro de propiedad intelectual

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Música:Xcyril_-_Ce_que_font_les_morts_-_Le_cœur_sur_la_main
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miércoles, 5 de septiembre de 2012

La niña que llamaba a las cosas


Entre los ríos Morona y Tigre,
En la provincia de Alto Amazonas
Viven antiguas culturas y personas
De espíritu sabio y alegre

Narran los achuales una historia
Que los ancianos les contaron
Y que de muy niños escucharon
Como verdadera y de ellos propia…
Hubo una época triste, agria,
Cuando la gente pasaba hambre
Y de lo poco que cultivaba el hombre
Solo cosechaban yuca verde;
El tiempo era malo, muy rebelde,
Cundía el desánimo, la incertidumbre

Una familia en su chacra sembraba
Muchos tallitos de yuca silvestre
Para poder comer y llenar el vientre
Con la raíz que apenas verdeaba;
El esposo que trabajaba y trabajaba
Por tener el necesario alimento
Se llenó de profundo abatimiento
Por tanto esfuerzo y el fruto escaso,
Vio en la chacra todo su fracaso
Y así balbuceo decepcionado y violento:
-¡Estoy cansado de doblar la espalda,
Dedico en vano mi tiempo y esfuerzo,
Me largo ha relajar el pescuezo
Y a distraerme por la quebrada;
Tú, mujer ¡qué haces callada!,
Apúrate y masca toda esa yuca,
La lentitud al hogar perjudica,
Quiero el masato fermentado
Para emborracharme y estar relajado
Cuando vuelva de aquí cerca!

Se marchó el hombre enojado
Y la mujer se vino en llanto
Pues grande fue su quebranto
Por como le habían hablado;
Tomó a su hija y caminando
Se fue a pescar quebrada arriba;
Estuvo pensando, reflexiva,
Como contentar a su esposo
Para que se ponga animoso
Y no se esté a la ofensiva

Por la orilla andaba la mujer,
Y en el río vio cáscaras que flotaban,
Eran de yucas que bien maduraban,
Que venían de otra chacra al parecer;
Las mujeres decidieron ir a conocer
En donde había tan buena cosecha,
Fueron río arriba por la margen derecha,
Y anduvieron un largo camino
Hacia un despejado terreno
Cerca de una playa limpia y estrecha

En aquel lugar vivía otra mujer,
Nuncui la llamaba toda la gente
Quien cosechando vivía felizmente
Con su hija pequeña, la postrer;
La recién llegada no podía comprender
Como allí había tanto alimento:
Yuca, sachapapa, pituca, plátano suculento,
Mientras que ella y su familia no podían
Tener nada de lo que en esa tierra tenían
Y que les hubiera traído contentamiento

La mujer asombrada a Nuncui le dijo:
- ¿Cómo es posible que tengas tanto?
Llámame a la comida con algún encanto
Y quítale a mi esposo todo su enojo;
Nuncui, pensativa, movió el entrecejo,
Y le dijo: - llévate a mi hija un rato
No la maltrates, trátala con recato,
Que mi pequeña a la yuca llamará
Y en tu chacra abundante crecerá
Si la cuidas y le das buen trato -

La mujer tomó a la niña de la mano
Y a Nuncui, su madre, le prometió
Que cuidaría de su hijita, y le juró
Que la retornaría a casa temprano;
Caminaron de regreso por el secano
Y llegaron a la chacra improductiva;
La mujer habló a la niña cual madre afectiva:
- Llámame a la buena yuca -,
Y la niña dijo: - ¡que venga buena yuca! -
Y la yuca brotó grande y fruitiva

Después la mujer pidió que vengan plátanos,
Y la niña a los distintos plátanos llamó
Y toda musa herbácea de pulpa se llenó
Con verdes, amarillos, ricos bananos;
La niña llamaba y crecían frutos buenos,
Pues la mujer sencilla y afable pedía
Y hasta el masato sin mucho trabajo hervía
De lo rápido que se había fermentado
En la tinaja vieja de barro curado
Que para preparar aquella bebida servía

Al rato llegó de su paseo el esposo
Y desconcertado inquirió presto:
- ¡Mujer! ¿cómo has hecho todo esto?,
Los frutos, el masato; ¡es asombroso! -;
La mujer respondió en tono calmoso:
- Nuncui me dio a su hija y la he traído,
Ella llama a las cosas y así han venido,
Ya es hora de llevarla de regreso a casa
De su madre que nos la prestó generosa,
Partiremos después de que haya comido-.

Los esposos fueron un momento a pescar
Dejando a la niñita junto con otros niños;
Pero eran maliciosos los inquietos pequeños
Pues a la hija de Nuncui querían molestar;
Se acercaron a ella como queriendo jugar
Y le tiraron en los ojos mucha ceniza
Que le produjo ardor; con la vista rojiza
La pequeña de dolor se puso a llorar
Mientras que los niños comenzaron a gritar
Haciendo una ronda muertos de risa

Uno de los niños a la niñita le dijo:
- Hija de Nuncui ¡llama al otorongo! -,
Y la pequeña dijo: - ¡que venga el otorongo! -,
En eso salió un jaguar de su escondrijo
Y todos gritaron ante el gran gato viejo
Que se fue rugiendo selva adentro;
Después otro niño grito diciendo:
- Hija de Nuncui ¡llama a las víboras! -,
Y la pequeña dijo: - ¡que venga las víboras! -,
Y las serpientes vinieron a su encuentro

Todos los niños huyeron chillando
Mientras la pequeña seguía llorando
Por el ardor que le estaba quemando
Los lagrimosos ojitos que se fueron cerrando;
La niñita quería irse y estuvo cantando:
- ¡Caña de guayaquil, llévame de aquí,
Caña de guayaquil, sácame de aquí! -,
Y la caña hacia la niña se fue inclinando
Quien se agarró de sus ramas temblando
Y la caña levantándose la saco de allí

Después de haber pasado un tiempo
Los esposos de pescar volvieron,
Se asustaron cuando a la niña vieron
En lo alto de la caña sacudida al viento;
Fue entonces grande su afligimiento
Que a los niños en seguida preguntaron:
- ¿Qué ha pasado?-; ellos contestaron:
- La niña se molestó con nosotros y se fue,
No sabemos nada más ni porque -,
Y en seguida, mirándose, todos callaron.

Cuando a la pequeña voltearon a ver
La caña y la niña se habían convertido
En una gran loma que había crecido
Y que se llenó de colores al reverdecer;
Ya se veían los arreboles del atardecer
Y aquellos esposos muy entristecidos
Quedaron por no haber sido comedidos
En cuidar a la pequeña que les llamaba
A los buenos frutos que les entregaba
Y así muy tristes lloraron doloridos...

Obra con registro de propiedad intelectual

Créditos
Música:Anjey_Satori_-_Forest_Surround
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Basado en el cuento de la etnia achual “La mujer llamada Nuncui”

Cuento “La mujer llamada Nuncui”. 2008. En: Cuentos folklóricos de los achual. Instituto Lingüístico de Verano. Lima, Perú.
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lunes, 3 de septiembre de 2012

Enroque


La batalla a dos bandos se ha iniciado
Entre el día y la noche que se tocan
Hacia el filo de la tarde en que se enrocan
El rey blanco y la torre negra; ha cambiado
La regla del juego que desde siempre se disputa
Pues al alba la cuadrícula del cielo verá la conmuta
Del rey negro y la torre blanca que habrán trocado

Obra con registro de propiedad intelectual

Créditos
Música: Re-Lab_-_Tras_los_Sonidos_de_Narciso_II
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Palabra encanecida


Las encanecidas palabras
De cansados labios salen como cuentos
Que iluminan oscuros aposentos
En la pueril noche de las sombras;
Como el agua cristalina, viene vieja
La palabra caminada por el río
A calmar la joven sed de una oreja

Obra con registro de propiedad intelectual

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Música:Bacalao_-_04_-_Quatre_Saisons_Carrosse_-_Printemps
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