domingo, 7 de octubre de 2012

Itechi



Sin un antes,
Tu lejano origen
Es tan incierto
Como después lo fue tu destino;

En el principio de todo
Tu historia descendió
Desde lo alto de las cordilleras;

Gota a gota te hiciste
Como las nieves antiguas que destilaron
Hasta dar vida a un caudaloso río singular;

Primitivo fuiste,
Milenario, ancestral,
Bebiste del agua
De nubes prehistóricas y ríos arcaicos
Como también lo hicieron la papa, el maíz, la yuca,
Como bebieron el jaguar, los monos, el tapir,
El cóndor, el águila, el picaflor, la anaconda,
Como bebieron las quebradas, los valles, las selvas;

Tu saber se hizo de barro mezclado con saliva y raíces,
Saliva y raíces de todo lo vivo
Que te alimentaron con eones de evolución
- No es poca cosa -;

Aprendiste de tus ancestros,
Esa nieve que coronó colosales montañas
De la cordillera furiosa con el fondo del océano;

Tu filial nevado tropical se hizo agua,
Se mezcló con arcillas, minerales y piedras
En el descenso hacia cuencas y llanuras;

Caminante de la selva
Que aprendiste del viento a cazar con pucuna,
Primitivo que dormiste en brazos de hebras de chambira,
También hiciste dormir a los peces con barbasco
Para atraparlos en sus delirantes sueños;

Humano elemental,
Observaste las oquedades de la tierra
Identificando en ellas vasijas para el sajino y la guangana,
De las arcillas cocidas y huecas hiciste las trampas
Para guisar y comer sus carnes;

Cazador con herramientas de madera,
Con huesos, astillas, dientes, espinas,
Aprendiste a ordeñar de las plantas
Y los lomos de las ranas
Los venenos para cobrar tus presas;

Llevaste tu caza en chicras que tejían las abuelas,
Tomaste y llevaste a los tuyos lo necesario,
No más que eso,
Esa fue tu ley elemental…

La selva te alimentó y tú cuidaste de ella,
La selva fue la chacra que alegre y respetuoso trabajaste 
Y sus tierras te entregaron
Yucas, plátanos,
Aguajes, pijuayos, piñas,
Caimitos, guabas, sachapapas,
Coconas, chontas, nueces,
La selva generosa te abrió su despensa porque la respetaste;

Tu caña, tu anzuelo,
Tu arpón de palmera, tus trampas ingeniosas
Cosecharon en ríos rebosantes de boquichicos,
Palometas, gamitanas, paiches,
Doncellas, pirañas, zúngaros,
La selva generosa te abrió su despensa porque la respetaste;

Tu pucuna de caña, tu lanza, tu dardo
Te bastaron para saciarte
Con monos, perdices, majases,
Añujes, pucacungas,
Sachavacas, pavas,
La selva generosa te abrió su despensa porque la respetaste;

Tú, 
Hombre primitivo, originario,
Tú araste en la selva
Y la selva te esculpió reciamente,
Caminaste por el monte de día y de noche,
Escuchaste los sonidos de la tierra,
Ese idioma de todo lo vivo
Que te habló y del que aprendiste;

Escuchaste, observaste,
Palpaste, saboreaste,
Oliste y asimilaste lecciones 
Que venían desde las montañas,
Desde viejas nieves lejanas;

Tú,
Que descansaste en hamacas
Tejidas por la selva con los rayos del sol,
Tú,
Que sobre troncos vadeaste ríos indómitos,
Tú,
Que vivíste de la selva
Y trataste de comprenderla sin maltratarla,
Tú, 
Esforzado peregrino sin respiro,
Tú y tú linaje, 
Primigenio Taushiro,
A lo lejos te vas perdiendo
Como tu lengua, como tu historia,
Como tu antigua selva que va contigo muriendo
Por la ignorancia y el olvido,
Por la insensatez de usurpadores,
De malditos ególatras robadores…

Obra con registro de propiedad intelectual

Créditos

Música: Yusuke_Tsutsumi_-_04_-_Lamentation_for_Those_Rootless
Imágen tomada desde:
http://farm4.static.flickr.com/3213/3072203195_a961f93ff1.jpg
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