lunes, 19 de agosto de 2013

Síndrome

Camino en la ciudad
Atraído por ardides y engaños que me sujetan
A redes tejidas con cemento y fierro, arena y piedra;

Entre hilos de ficciones polimórficas
La jungla del progreso estrangula la carne haciendo llaga el tegumento protector,
Exponiendo la sangre a una infección sistémica devastadora…

En este lugar la enfermedad es virulenta y mortal,
Silenciosa, secreta, delictiva e ilegal;

La sangre recibe su sentencia de muerte
De la boca de fieras salvajes vestidas en trajes de noche, 
Que comen caviar, beben champán y conversan riendo en aposentos de cristal;

En los salones del espanto refinado
Las taquicardias se cronometran con Rolex,
Las fiebres y los escalofríos registran sus oscilaciones en NASDAQ,
Los ataques convulsivos se tratan con bromuro de bencilo,
El dolor y la inflamación se calman con entretenimiento banal;

La muerte sobreviene entre los espasmos producidos por el síndrome inhibitorio de la respuesta
Que hace besar frenéticamente la mano huesuda que estrangula la vida,
Convenciendo a las víctimas, auténticos imbéciles,
Que son los únicos causantes de su propia desgracia...


Obra con registro de propiedad intelectual

Créditos


domingo, 31 de marzo de 2013

La dama


Mi cigarro es leño,
Es liana, es alcaloide,
Es materia informe,
Es estímulo infinito…

La selva es un universo
Lleno de misterios…

Sentado sobre un tronco
Voy fumando del trópico
En vuelto en un sudario.

El chamán se acerca,
Viene remando,
Es Caronte que viaja
En su balsa de musgo;

Me extiende la mano,
Le doy una llave,
Me subo a su bote,
Zarpa remando;

Caronte,
Vestido con lianas
Me lleva por el Aquerón
-¿O será el Marañón
Camino hacia el nirvana?-;

La noche cerrada
De muy tenue luz
Nos muestra su cruz
Que al sur señala;

Me siento intranquilo
Sudando frío,
-¡No estoy en un río!-,
Tiemblo, me encojo,
-¡Estoy sobre una boa
De gigante enojo!;

Caronte entre lianas
Sigue remando,
Vacío de espanto
La otra orilla gana;

Cruzamos el Aquerón
-¿O será el Marañón?-
Y entramos en el mundo
De las almas sin cuerpo;

Un dedo huesudo
Me señala la vera:
-¡Muévete presto!-
Caronte vocifera.

Salgo del bote,
Piso la arena,
Me arde la mente,
Me laten las venas;

Doy pocos pasos,
Miro a la ribera
Donde está Caronte
Que allí espera;

Voy con atraso
Y acelero el paso;

Entre densa hierba
Del voraz nirvana,
De la oscura selva
Sin piedad humana,
Busco alguna ruta
Hacia incierta gruta;

Negro es el camino
Con olor a fango
Voy tras mi destino
Al que a tientas sigo;

De pronto a lo lejos
Algo va creciendo,
Campos floreciendo
Con luces y espejos,

Mil colores brillan
En un fondo negro
Flotan por el aire
Ánimas e insectos.

Observo una entrada
En madera tallada,
¡Es la antigua cueva
De roca labrada!,
Se abre ante mis ojos
Una inesperada
Ruta que es llamada
Senda por los brujos;

Cruzo aquel portal,
Bajo muy profundo,
No es abismal,
¡Entro al inframundo!.

¡Que enorme cueva!
-¡Es impresionante!-,
¡Una gran laguna!
-¡Tan exuberante!-;

Súbitamente
Se mueve el agua
Y una esbelta figura
Emerge mojada
Con miles de luces
Engalanada;

-¡Es fabulosa,
Es tan hermosa!-;
Vestida de rosa
Es una diosa
De caminar lento,
Que llena el aposento
Con su sola mirada;

He quedado quieto
Pero ella me llama,
Lento me acerco
Y quiero tocarla,
La dama se aparta
Muy suavemente:
-Es peligroso-
Ella proclama.

-¿A que has venido?-
Ella pregunta,
He respondido:
-Soy el alma inquieta
Del verso indefinido
Que quiere inspirarse
En tu sapiencia,
En tu belleza,
En tu elocuencia,
En tu pureza-.

La dama rosa
Con mirada suave,
Hace una venia
Y coge una llave;

Abre un cofre
Y dentro del cofre
Saca un simple trozo
De suelo arcilloso.

La hermosa dama
Extiende la mano,
Abre su boca,
Pronuncian sus labios:
-Come del suelo,
Traga con calma
Y nutre tu alma
Para hacerte sabio-;

Le miro inquieto,
Tomo la arcilla,
Muerdo un pedazo
-¡Que maravilla!-;

Abro los ojos,
Veo la tierra
Llena de ojos
Que todo observan;

Veo mis manos,
Que son de barro,
Del mismo barro
Que hace la tierra;

La dama rosa
Luego me dice:
-Para ser poeta
Debe ser de tierra
Cualquier alma inquieta;
Ya puedes marcharte,
Emprende tu vuelo,
Como las aves
Llega hasta el cielo;
Ahora lo sabes,
Tienes suficiente
Te has quitado el velo-;

La dama rosa
Volvió a su lago,
Su bella figura
Se ha esfumado;

Doy media vuelta,
Corro agitado,
Pues la cueva entera
Ya se ha ocultado;

Cruzo la selva,
Llego a la vera,
Donde Caronte
Aún me espera;

Subo en el bote,
Zarpamos presto,
Estoy sudando
Sin estar quieto;

Caronte observa
Bogando en popa,
El va domando
A la gran serpiente,
A la inmensa boa;

En la otra orilla
Dejando mi cuerpo,
Caronte se aleja
Yendo río adentro;

Sentado en un tronco
Vestido de blanco
Me fumo un cigarro
Y sueño despierto:

-Hecho soy de tierra,
Siempre lo he sido,
Y por ser de tierra
Poeta he nacido-.



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Música: Anjey_Satori_-_River_Surround 

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domingo, 24 de marzo de 2013

¿Qué es un poeta?


¿Qué es un poeta?
No lo sé…

Supongo que debe ser alguien
Que camina en total libertad
Por una tierra que no tiene fronteras…

Imagino que un poeta
Es aquel que conversa con todo el mundo
Utilizando el lenguaje de un niño,
Balbuceando pensamientos indescifrables para los sabios y eruditos
Pero fáciles de comprender para otros niños…

Quizá un poeta sea el destructor de la Torre de Babel,
Y el constructor de incontables puentes…

Tal vez sea alguien sabedor de que en el campo
No solo hay flores blancas, 
Pues también las hay amarillas, rojas, violetas,
De todos los colores y formas que albergan misteriosas fragancias.

Tal vez un poeta es una brillante galaxia hecha de letras
Conectada con otras galaxias y otras letras,
En un único universo
Construido de letras elementales,
Que se han organizado de distintas maneras
Para formar palabras, frases, estrofas, agujeros negros…

¿Qué es un poeta?
No lo sé…
Probablemente sea solo un átomo
En el espacio infinito…



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Música: 
Marcos_Cala_-_Un_nuevo_amanecer 
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domingo, 17 de marzo de 2013

El Molle


En los ríos y montañas,
En la magna cordillera,
Se perfuman las mañanas
Con olor de primavera

Las casitas son de adobes
Y llevan sombreros de paja,
En sus jardines alhajas
Como adornos de flores

Las callecitas tortuosas
Del pueblito campesino
Tiene alfombras herbosas
Por donde marcha el pollino

Los arbustos caseros
Visten ponchos coloridos,
Y engalanan los linderos
Con sus muros enlucidos

Hay alisos, también pinos,
Saúcos, eucaliptos, cantutas,
Pero los molles andinos
Son guardianes de las rutas

Con su tronco retorcido
De salvaje artesanía
Son el trazo indefinido
De la rústica armonía.

El paisaje es tan hermoso
Con la fronda de su copa
Pues su follaje verdoso
Es tupido y hace pompa.

Son sus frutos coloridos
De rosados muy brillantes
Como regalos queridos
De utilidad incesante.

El mollecito frondoso
Nos obsequia sus semillas
Que en potajes deliciosos
Hacen solo maravillas.

Pimienta de dos colores,
¿Quieres chicha, quizá leche?
Con sus campestres sabores
Se sazona con derroche.

En mi pueblo campesino
Entre el río y la ladera,
Se asoma el molle andino
Con su verde cabellera,
Es el árbol que da mimo
A la blanca cordillera.


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Música: 
Jaime_Heras_-_La_esperanza 
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sábado, 9 de marzo de 2013

El vuelo


Una muchacha deambula por la calle
Con la mirada perdida
En ningún detalle;
A la joven afligida
La esperanza le rehúye;

Su alma se parece a una suela
Curtida por la vida al andar,
Raída y sucia de tanto caminar
Por rutas empedradas de tinieblas;
Ella es fuerte y quiere trabajar
Pero solo encuentra ofertas para mendigar;

El duro acero se carcome al oxidar
Su terca firmeza frente al rugiente mar;
La jovencita cansada sucumbe
Ante la despiadada fatalidad
De ser pobre por natividad
Y estar en la sima lejos de la cumbre;

Se le han roto las palabras que en la infancia
Le hablaron sus maestros en la escuela:
- ¡Estudia pues la ignorancia,
Aquella vil ladronzuela,
Te puede quitar la gloria
De convertirte en estela!-;

La joven que soñaba día a día
Se vio obligada a no estudiar
Pues su familia de recursos carecía
Y tuvo entonces que pensar en trabajar;
Buscaba y buscaba una labor digna
Pero solo le ofrecían esclavitud indigna;

En la sensibilidad mortecina
De la feroz selva inhumana,
Viéndose la joven como esclava
Decidió terminar con su vida;
Seca de ilusiones fue tratada
Como una cosa abortiva;

En su frágil mano una imagen santa
Le reconforta del desconsuelo,
Desde el puente frío la joven salta,
El viento sopla y le arranca el velo,
El agua turbia se traga el alma
Que no tuvo alas para alzar el vuelo.

¡Muchachita, muchachita inundada de aflicción,
Bebiste el cáliz amargo que embriagó tu soledad,
El desamparo te llenó de confusión!
Y la ciudad entera de purísima orfandad;
¿Por qué el prójimo vestido de villano
No quiso verte ni extenderte la mano?



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Petite_Viking_-_THE_DUNGEON
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jueves, 28 de febrero de 2013

¡Levántate!


Hidra de Lerna,
Policéfala serpiente devoradora de vidas,
Bestia feroz que succionas la esperanza,
Tus cabezas metastásicas roban los fluidos vitales
De multitudes humanas
-Ejércitos de momias sin alma, huesos y pellejos-;
Bárbara criatura guardiana del inframundo,
Tu sepulcral aliento perfuma palacios rebosantes de avaricia
En los mares que dominas
Desde la ciénaga en que habitas.

Las multitudes de muertos,
Las montañas de esqueletos de millones y millones
Se han juntado en medio de la desgracia,
De la sequedad, de la aridez desangrada;
Los huesos polvorientos se van uniendo
Gracias al fulminante soplo de la terca vida,
La osamenta se va llenando de nervios, de carne, de piel nueva;
La gigantesca fosa común va pariendo al hombre fraterno y solidario
Que hará de ti - ¡oh, alimaña de insondable maldad! -
El leño para la hoguera de la justicia ardiente en la oscuridad absoluta;

Sí,
Un solo hombre hecho de millones y millones de despojos de otros seres humanos,
Un nuevo hombre, uno cualquiera,
Ya se ha formado y va resucitando
Aunque tú no quieras, Hidra;
Ese humano vital,
Esa luz síntesis de todos,
Te aniquilará sin la mínima misericordia
Sin el menor escrúpulo,
Para honrar la memoria de los incontables
Que secaste de sangres en tu gula.

Humano,
Uno y todos, todos en uno,
Has de levantarte con valor y ciencia
Y derrotarás a la maldita Hidra
Ahorcándole el corazón
-Ese que suena a moneda de oro o de plata,
Ese corazón, caja fuerte de codicia despiadada,
Esa entraña de sicópata,
Ese vientre asesino de sueños e inocentes-;

Tú, hombre resucitado,
Eres el llamado a la destrucción,
A la aniquilación de la Hidra y sus cabezas,
¡Desángrala como ella hizo con tu cuerpo,
Apriétale el corazón, sécale los flujos que la alimentan,
Sécale el oro y la plata,
La compra y la venta, los oligopolios,
Los soldados, los ejércitos,
Las falsas democracias!,
¡Déjala muda para que no te embauque con su canto embustero
Que adormece el cerebro, la conciencia y el cuerpo!

Sí humano elemental,
¡Déjala seca en su mercado de muerte,
No les compres nada a sus cabezas,
No les vendas nada a sus cabezas,
No te alistes en sus ejércitos,
No elijas a sus esbirros que la amamantan con sangre de los pueblos!

Hombre,
Ahógala, ahórcala, déjala sin vida,
En tus manos está ese poder
Aunque la Hidra quiera hacerte creer que no puedes matarla,
Que eres incapaz,
Que ahogándola te ahogarás con ella;
¡Mentiras, son todas sus palabras mentiras!,
¡Tú ya has estado muerto
Pero resucitaste!,
Ella no conoce lo que es morir aún
Y sabe que si muere no resucitará
Porque nadie la dejará resucitar
Pues será encerrada para siempre en el Tártaro,
Envuelta en tres capas
De la más tenebrosa e impenetrable oscuridad.

Hombre,
Uno y todos, todos en uno,
Seca de oro y plata a la Hidra,
Y lleva sangre nueva al pequeño,
Al niño de pecho que como tú
Sabe lo que es tener necesidad,
Sabe lo que es tener hambre, sabe lo que es estar muerto;
Llévales tus riquezas a los pequeños,
Ellos crecerán,
Intercambiarán trabajo y afecto,
Acumularán bienestar y fortuna,
Se harán fuertes
En una nueva comunidad justa, humana;
Ellos, los niños, formarán ese nuevo corazón que necesitamos,
Ellos crecerán desde abajo
Sin estar infectados con la sangre de la inmoral bestia.

¡Ahorca el corazón de la Hidra,
Ahógala, déjala sin sangre!
¡Morirá, si, morirá, aunque te mienta y te diga que no morirá!
¡Morirá, aunque te escupa su veneno,
Aunque te muestre sus dientes,
Aunque te enseñe sus muertos!

Tú, hombre,
Tienes el poder en tus manos,
El poder de uno y todos, de todos en uno;
La muerte de la Hidra está en tus manos
Que son las nuestras, las del hombre nuevo,
¡Levántate, ya no estás seco y muerto,
Ya eres nuevamente de carne y hueso!


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Música: Petite_Viking_-_FILS__D_ODIN
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Silencio


Gran avenida
Hervidero artificial
Bocinas ebrias
Coches en marcha
Beodas vomitando ruidosamente
Borrachera apaleada por el aire sucio
Avenida despierta
Un río asqueroso la perfuma
Oídos que huelen
Narices inflamadas
Gente disimulando la pestilencia
Un poco de perfume
Cierra la boca
Traga saliva
En silencio


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sábado, 23 de febrero de 2013

El señor de la montaña



A mis amigos Alex Padilla y Concepción Zúñiga

En lo alto de la verde montaña
Un madero en sangre se baña;
Es el cuerpo lacerado del cacique
Que al leño del invasor,
Al bravo indígena defensor,
La muerte ha incrustado en el bosque.

El destino del hombre que lucha
Por la libertad del pueblo y su dicha
Es siempre incierto y peligroso
Pues es muralla que amenaza
Al yelmo, a la plateada coraza,
A la espada y el mosquete alevoso.

¡Oh, gran cacique de tu pueblo
Al evocarte en la mente tiemblo
Por tu valor y singular braveza,
Por el amor a tu tierra, a tu suelo,
A su ley y costumbres; fue tu anhelo
Vivir sin cadenas ni opresora tristeza!

Resististe la invasión que de ultramar
Vino a tomar tus tierras, a matar y a robar
La belleza de tus ríos y selvas,
La civilización que parió tu raza,
Su cultura y la ingente riqueza
Que el usurpador buscaba en sus pobrezas.

En Cerquín organizaste la rebelión,
En Comayagua se consumó la gran unión
De pueblos y caciques que comprendieron
Que es posible olvidar las diferencias
Para luchar uniendo las conciencias
Por la libertad que amenazada vieron.

Hoy tu legado de lucha y valor,
De unidad firme, de honor,
Seguirá siendo el luminoso ejemplo
Que tu pueblo siga al construir
La nación libre que aprenda a vivir
Como digna heredera del sagrado suelo

Que Mayas y Aztecas hicieron florecer
De civilizaciones, saberes, monumentos eternos,
Testimonio indígena de inimitables logros y gobiernos
Que hoy tu gente puede ser capaz de renacer.

El señor de la montaña
Espera que sus hijos
Desde las honduras
Construyan el nuevo mañana…

¡Y las cinco estrellas sean el sol glorioso
Que ilumine siempre entre el mar y el cielo!



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Punto final


Camino solitario por las calles
Pavimentadas de reminiscencias,
De memorias,
De endurecidos recuerdos
Que han crecido como callos en el suelo;

En esta calzada de ondulada geometría
Voy hacia lo angosto de una perspectiva
En la profundidad finita del tiempo nocturno;

Terminaré por estrellarme en
La intersección de dos rectas,
El punto final de mi camino.



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sábado, 16 de febrero de 2013

Hasta el amanecer


El día está algo demacrado,
No ha podido dormir.

Amaneció desvelado
Porque la noche
Que se le vino encima,
Se acostó sobre él
Y le ha envuelto con su manto negro.

Juntos,
Se han quemado juntos, de pasiones,
En el lecho infinito
Hasta el amanecer.


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domingo, 10 de febrero de 2013

Un poco de memoria

Una mujer camina,
Desde lejos viene,
Una pena tiene,
Grande, dañina.

Tras ella marchan
Recuerdos frescos,
De verde avanzan
Con ella, dantescos.

La memoria grita:
Se abre una puerta,
Negra una mascara
Pateando es que entra.
 
Una voz ruge fuerte,
Brama el fusil,
El uno de abril
Trajo a la muerte
Vestida de negro
Y de verde olivo
Quien miró a Pedro
El esposo y amigo.

La esposa pasmada
Tiembla de miedo:
-¡No a mi Pedro,
No ha hecho nada!-
Habla afligida
La muy amada.

-¡Cierra la boca
India asquerosa,
Este tu esposo,
Rata mugrosa,
Es guerrillero,
Es una plaga!-
Grita la muerte
Uniformada.

Pedro no entiende,
No entiende nada;
El solo sabe
La tierra labrar
Y a su familia
Quiere cuidar.

Pero la muerte
Pisa muy fuerte,
Pone la bota
Sobre la cara
Del campesino
Que se amilana,
Por el terror,
Por el pavor,
Por los chasquidos
De tantas balas.

La puerta cruje,
Es arrancada
De una patada,
De un grito fuerte.

La muerte arrastra
Por los cabellos
Al pobre Pedro
Que así se marcha.

La fiel esposa
Llora, suplica:
-¡El no es culpable,
El no ha hecho nada!

Otra patada
Sangra la boca
De la mujer
Desconsolada.

Pasan los días
Desde el primero,
Busca ella a Pedro
Noches, mañanas.

La gente habla:
-Esos milicos,
Son unas bestias
Uniformadas;
Les dan de golpes
A los que van presos,
Y en los cuarteles
Les quiebran los huesos-.

La gente habla,
La gente piensa:
-¿Como es posible
Tanta violencia?
¿No son personas
De carne y hueso,
O son los desechos
De tanto desprecio?
¿Cómo es posible
Tanta tortura,
Tanta insanía,
Tanta locura?-.

La campesina
Busca a su Pedro,
No se amilana,
Camina, anda.
-Es mi familia,
Este mi esposo
No le abandono,
No le abandono-.

Va a las quebradas,
Va por los ríos,
Busca en los pueblos y caseríos,
Busca en cementerios
Clandestinos.

Ella que llora
Piensa y piensa:
-Lo habrán botado
A mi pobre Pedro
En algún campo 
Solitario y yermo
¿Estará seco,
Estará muerto?-

Camina y camina,
Noches y días
La campesina
Sin compañía.

Ella observa,
Como los locos
Van por la calles
Vacíos y rotos.
-¿Será ese mi Pedro?-
Ella pregunta,
-Con tanto golpe
Estará flaco,
Lo habrán soltado
Desnudo y loco-

Va hacia el cuartel;
Allí le dicen:
-Aquí no está
¿Cómo se llama?
No hay ningún Pedro,
Espera un poco
Busca aquí,
Busca allá,
Dame dinero,
Se donde está,
Yo te lo entrego,
Tranquila nomas-.

La campesina
Sigue buscando,
Y en su camino
Va encontrando
Otras mujeres
Que igual que ella
Andan buscando
A sus parientes
Que les va robando
La maldita muerte.

La guerra prosigue
Entre dos frentes,
Siempre en el medio
Los inocentes.

Mueren de un lado,
Mueren del otro,
Los que más mueren
Armas no tienen.

Muchas las madres
Que van en busca
De los secuestrados,
Los que arrastrados
Por la negra muerte
Yacen perdidos
Sin saber su suerte.

Las madres juntan
Sus esperanzas
Y en sus andanzas
Siguen su lucha;
Cocinan unidas,
Cuidan los huérfanos,
Comparten comidas,
Cuidados, consuelos.

Los de verde y negro,
Miran con recelo:
-¡Son guerrilleras
Igual que aquellos;
Indias de mierda,
No valen nada,
Son una lacra,
Son unas perras
Como los otros
Perros que están
Muertos y secos
En el infierno
Y hacia allá mismo
Ellas irán!-.

Las madres caminan,
Caminan, caminan;
Sigue su búsqueda
Con dignidad.

Pasan los años,
La guerra termina,
Pero a sus familias
Ellas no olvidan,
Esas que robó
La máscara negra
Un uno de abril,
Un abril cualquiera.

Las madres dicen:
-No hay que olvidarse
De esta desgracia,
Para que nunca,
Nunca más suceda;
Que nuestros seres
Desaparecidos,
Sean redimidos
Con el recuerdo
Sin el olvido,
¡Que no se repita
Esta triste historia
Del largo camino
De nuestra memoria!-.




Obra con registro de propiedad intelectual

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Música: Petite_Viking_-_FIELDS_OF_THE_DEATHS
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